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Tacuarembó es un departamento del norte de Uruguay, a 400 kilómetros de Montevideo. Su primer hospital con fondos de la comunidad fue creado en 1860 y fue gestionado por la Sociedad de Damas de Beneficencia, en la intersección de las calles Sarandí y Treinta y Tres de la localidad. El actual edificio, luego de varios traslados, es de septiembre de 1927 y se denomina Dr. Alberto Juan Barragué. Se inspiró en el modelo francés de hospitales de caridad de comienzos del pasado siglo.

Este centro inauguró el primer CTI público para niños fuera de Montevideo, bajando significativamente la mortalidad infantil. Hoy cuenta  con tres CTI de adultos, equipados con alta tecnología, lo que permitió tener un total de 22 camas de cuidados intensivos. Además, cabe destacar que el Centro Regional de Neurocirugía de Tacuarembó, Cerenet, con 22 años de existencia, es en el presente una referencia no sólo a nivel regional, sino nacional e internacional.

Este hospital ha recibido importantes premios y reconocimientos:  Premio Nacional de Calidad de Atención a la Ciudadanía de OPP, Premios al Compromiso con la Gestión Pública y reconocimiento en el Premio Nacional de Calidad del Instituto Nacional de Calidad (Inacal).

Durante la realización de unas obras de ampliación del hospital fue encontrada junto a la piedra fundacional, una cápsula de tiempo, con periódicos y monedas nacionales y europeas de la época. Una nueva cápsula será colocada en el lugar para ilustrar el encuentro entre ambos momentos históricos. 

Una idea innovadora convirtió a este centro sanitario en pionero en América Latina: la utilización de drones para la dinamización de los traslados de insumos médicos.

El uso de drones para la salud pública fue un plan piloto, pensado en su inicio exclusivamente para cuatro meses. Dos años después, el proyecto se ha consolidado y los traslados a través de ese artefacto son habituales.

El objetivo central de la primera fase fue el traslado de leche materna para su procesamiento en el Banco de Leche Humana del hospital. Actualmente la actividad cumple también el cometido de transportar sangre y orina, para que su procesamiento permita un informe rápido de los resultados de los análisis clínicos a las policlínicas. Esto no sería posible sin un servicio de laboratorio de alta calidad como el que dispone  el hospital y una logística en consonancia. La Facultad de Ingeniería de la UDELAR, está trabajando en el desarrollo de softwares y en poco tiempo el médico podrá solicitar el transporte de los insumos y recibir los resultados en su celular.

El proyecto ha sido financiado por la cooperación internacional y tenía como objetivo el traslado de insumos médicos entre el hospital y varias policlínicas de localidades cercanas. La empresa detrás del proyecto, la hispano-uruguaya Cielum, contó con la colaboración de la Facultad de Ingeniería de la universidad estatal (Udelar). Los controles técnicos fueron responsabilidad de la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (Dinacia). Los pilotos son privados y operan desde el hospital, en el que hay una zona de aterrizaje especial para drones.

Es un sistema que permite realizar el transporte en línea recta, suplantando el uso de ambulancias que se desplazaban, con serias dificultades, por una red de caminos rurales. Desde 2023 hasta la fecha se han cubierto las rutas aéreas entre el Hospital de Tacuarembó y las policlínicas de Tambores, Villa Ansina y Curtina. En el futuro se añadirán Paso del Cerro y San Gregorio de Polanco. Está previsto su extensión a otros departamentos vecinos.

Sebastián Macías que es el director de Cielum, explicó que hasta la fecha se han creado más de 500 kilómetros de rutas aéreas de ida y vuelta, siendo el objetivo inmediato superar los 800 kilómetros. “En esta segunda etapa estamos conformando la red de drones para la salud más extensa del mundo”, ha dicho.

Los drones fueron fabricados en Suiza, miden 3 metros, tienen una capacidad de carga de 15 litros, una autonomía de vuelo de 100 kilómetros y funcionan con una batería eléctrica. Son vuelos no tripulados que están dirigidos por pilotos especialmente entrenados. Vuelan de día y de noche, incluso con niebla.

Esta modalidad, revolucionaria en el panorama sanitario, evita que los pacientes que residan en lugares alejados del centro hospitalario, tengan que trasladarse, con las dificultades que esto implica, como las condiciones económicas y de deterioro de los caminos. “El médico de Villa Ansina manda la sangre del paciente a la mañana, y al mediodía ya tiene los resultados del análisis”, declaró el director del hospital Ciro Ferreira. 

El primer viaje cubrió 50 km., transportando leche materna a la localidad de Tambores que fue procesada para su uso en niños recién nacidos.

Según palabras de Macías, “Este proyecto ha sido muy enriquecedor para todos y nos ha sorprendido el sentido de pertenencia de todo el equipo del hospital. Ha generado además interés de otros países y de organismos internacionales, como UNICEF y OPS/OMS. Es una base de generación de conocimiento y experiencias para que otros países, particularmente los de Centroamérica, puedan replicar lo que estamos desarrollando aquí.”

“En este mundo tan convulsionado y donde los drones se conocen por su valor destructivo en las guerras, estos drones sanitarios están construidos para bien y son utilizados para salvar vidas. Estamos muy esperanzados en que las conclusiones sean favorables desde todo punto de vista”, concluyó.

(Fuentes: Infobae, mediospublicos.uy, Montevideo Portal)

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