ALCIRA SOUST SCAFFO
Alcira Sous Scaffo, maestra y poeta, nació el 4 de marzo de 1924 en el Departamento de Durazno, Uruguay.
En 1952 viajó a México, becada por la UNESCO para asistir en Pátzcuaro a la Universidad Nicolaíta de Michoacán, al curso de formación de Especialistas en Educación Fundamental en el Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe (CREFAL). Participó en dicho curso con otros tres compatriotas, entre los que destacamos al maestro Miguel Soler i Roca, quien más adelante dirigiría el Centro.
La tesis de Alcira fue la primera que el Instituto publicó formalmente, con notas destacadas del presidente del Tribunal, que no era otro que el maestro uruguayo Julio Castro, quien en los aciagos tiempos de la dictadura uruguaya en 1973, sería desaparecido y asesinado.
Tras el término de la beca, decide quedarse en el país. Trabaja como voluntaria en el Hospital Infantil de la capital y después realiza alguna incursión en el mundo del cine a través del Instituto Latinoamericano de Cinematografía Educativa, aparte de relacionarse con artistas e intelectuales exiliados en México, como Remedios Varo, María Zambrano, Emilio Prados y el propio León Felipe.
Más adelante, durante los años sesenta trabaja junto al muralista Rufino Tamayo como ayudante y participa en la creación del mural Dualidad en el Museo Nacional de Antropología. Escribe poesía, aunque su precaria situación económica la lleva a vivir en distintos alojamientos bajo la solidaridad de algunos amigos.
En 1968, en el que el mundo se vio conmovido por el enorme movimiento estudiantil, ella se sumó solidaria y activamente a la defensa de la autonomía universitaria en México. El 18 de septiembre de 1968, día en que el ejército asaltó la Universidad, Alcira enfrentó la asonada leyendo poemas de León Felipe, fallecido ese mismo día. Permaneció defendiendo la UNAM y su autonomía al ritmo del poeta español. Puso el disco de Voz Viva de León Felipe recitando sus poemas por los altoparlantes de la radio comunitaria.
Sobrevivió de milagro a la represión de esas jornadas. Cuando el Ejército tomó la Universidad, aterrada por su condición de extranjera, se escondió en el baño de mujeres de la Torre I de Humanidades y permaneció 12 días y sus noches alimentándose con agua y papel higiénico, hasta la retirada del ejército el 30 de septiembre, cuando el poeta Rubén Bonifaz Nuño la encontró moribunda y al borde de la locura.
Desde la ventana de su refugio, pudo ver como estudiantes y profesores eran detenidos a punta de bayoneta. Alrededor de 1 500 personas, entre estudiantes, académicos y trabajadores, fueron detenidas.
Era una persona totalmente entregada a la defensa de los derechos civiles, a la denuncia y rechazo de la guerra en Vietnam, a la vindicación de los trabajadores, la denuncia social en todas sus formas y a la poesía.
En los años setenta conoce al escritor chileno Roberto Bolaño, quien se inspiró en ella para su personaje Auxilio Lacouture en Los detectives salvajes y más tarde sería la mítica Amuleto, también de Roberto Bolaño, quien la reivindicaría como “la madre de toda la poesía joven mexicana”.
En los años ochenta sigue frecuentando la UNAM y hay quien la recuerda conversando con el que posteriormente se conocería como “el subcomandante Marcos”, quien años más tarde recordaría su poesía en una carta a Juan Villoro.
Con la salud muy deteriorada regresó a Uruguay en 1988, donde fue atendida por su familia, pero su frágil estado psicológico la llevó al aislamiento y ruptura de todo contacto familiar.
Falleció el 30 de junio de 1997 en el Hospital de clínicas de Montevideo, debido a una infección respiratoria.
El episodio de su encierro en la UNAM dio lugar al libreto de la ópera Luciérnaga, que fue estrenada el 10 de octubre de 2018 en la sala Miguel Covarrubias de la Ciudad de México durante los actos de conmemoración del 50 aniversario del asalto a la universidad.

“A mi pueblo
Que golpee el martillo
Que ruede la rueda
Que el capullo se haga flor
Que la hoz no se detenga
Que enmudezca la campana
Que el macho busque a la hembra
Que como el agua en el río
Corra la sangre en las venas (…)”
Poesía en armas (1972)




