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Por María Teresa Russi, Universidad Católica del Uruguay.

Febrero es un buen mes para hablar del turismo y la cultura en el Uruguay. Es la excusa perfecta para entrar en tema al son de un “Borocotó, chas, chas”, o de un “tac tac tac tac, tac tac” emitido por el chico, un piano o un redoblante. Es que así se denominan a los tambores que acompañan el candombe y que hace tan especial la serie de desfiles inaugurales del carnaval más largo del mundo, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad[1], el Carnaval del Uruguay.

En las calles de Uruguay, a partir de los últimos días de enero y durante todo febrero, una energía vibrante y contagiosa se apodera de las ciudades y pueblos. Es el momento del Carnaval, una festividad que combina la creatividad, la música, el baile y la cultura en una celebración única y llena de color. El Carnaval uruguayo es mucho más que una simple fiesta; es una expresión cultural arraigada en la identidad nacional y en la historia del país (Museo del Carnaval, 2019).

Los orígenes del Carnaval en Uruguay se remontan al siglo XIX, cuando las clases populares adoptaron la tradición festiva europea y la adaptaron a su propio contexto: desde las manifestaciones europeas de las celebraciones de las cosechas, hasta los cantos africanos que los esclavos entonaban en los momentos de asueto. A lo largo de los años, esta celebración ha evolucionado, integrando elementos de la cultura afrodescenciente y desarrollando características distintivas que lo hacen único en el mundo (Curiel, 2013).

Una de las principales características del Carnaval uruguayo es la presencia de las «comparsas» y las «murgas». “Las Comparsas o Sociedades de Negros y Lubolos, comenzaron a incorporarse a los desfiles de Carnaval en la década de1870, pero recién a comienzos del Siglo XX incorporando en sus participaciones la práctica del candombe. A lo largo del siglo XX las comparsas se fueron consolidando en relación con las festividades del carnaval montevideano, participando también de su concurso y tablados” (División Cultura IDM, 2015). Las murgas, por otro lado, surgen a principios del siglo XX, inspirados en una compañía de zarzuela española que visitó Montevideo en esa época. Son grupos de personas que realizan espectáculos de

humor, crítica social y sátira política a través de canciones y actuaciones cómicas con vestuarios coloridos y maquillajes muy llamativo. 

Con los años, se ampliaron los tipos de agrupaciones que componen el carnaval: humoristas, murgas, parodistas, revistas y lubolos. Todos participan de un Concurso oficial que valora y premia diversos aspectos de la puesta en escena: trajes, libreto, voces, escenografía, cumplimiento del tiempo de presentación, entre otros.

El Carnaval uruguayo alcanza su punto máximo durante los desfiles callejeros, donde en particular, las «llamadas» concitan mucha atención. Estos desfiles se llevan a cabo principalmente en Montevideo, la capital del país, así como en otras ciudades importantes como Artigas y Melo, capital del departamento de Cerro Largo. Miles de personas se congregan a lo largo de las calles para presenciar el despliegue de color, música y talento que caracteriza a este evento.

Los trajes elaborados, las carrozas decoradas y la música enérgica crean una atmósfera de celebración única. Los tambores retumban mientras las comparsas recorren las calles, llenando el aire con el sonido distintivo del candombe. Los murgones entretienen al público con sus actuaciones humorísticas y sus críticas ingeniosas, que a menudo reflejan la realidad social y política del país.

El Carnaval uruguayo es más que una simple fiesta; es una celebración que une a la comunidad y fortalece los lazos sociales. Durante meses, los integrantes de comparsas y murgas trabajan arduamente en la preparación de sus actuaciones, ensayando coreografías, componiendo canciones y confeccionando trajes. Este proceso no solo fomenta la creatividad y el trabajo en equipo, sino que también promueve un sentido de pertenencia y orgullo entre los participantes. Los recursos con los que se cuenta para esta producción son en general muy escasos, y el trabajo es altamente artesanal.

Además, el Carnaval brinda una oportunidad para que la sociedad uruguaya reflexione sobre temas importantes y para que se exprese libremente a través del arte y la cultura. Las críticas sociales y políticas presentes en las actuaciones de los murgones son un recordatorio de la importancia de la libertad de expresión y del papel fundamental que desempeña el Carnaval como espacio de diálogo y debate público.

A lo largo de los años, muchos autores han escrito sobre la historia y la evolución del Carnaval, como Carlos Rehermann autor de «Candombe: del esclavo al tamboril» y «Carnaval, candombe y murga», Lauro Ayestarán (Centro Nacional de Documentación Musical Lauro Ayestarán, 2013)  conocido etnomusicólogo uruguayo que ha escrito extensamente sobre la música y las tradiciones afro-uruguayas, incluyendo el candombe, una parte fundamental del Carnaval o Adela Dubra historiadora del Carnaval y autora de numerosos artículos sobre la historia y la evolución de esta festividad, por citar algunos.

Esta expresión popular, es además uno de los tantos atractivos turísticos basados en la cultura de la sociedad. Con los años, no sólo el desfile de las Llamadas montevideano ha convocado a turistas ansiosos por presenciar este espectáculo. El Carnaval de la ciudad de Artigas, se ha ido consolidando como una expresión cultural de importancia significativa. La competencia entre las comparsas y agrupaciones hace que cada año los participantes se esfuercen por diseñar y producir un espectáculo que atrae decenas de miles de turistas.

Pero la cultura en el Uruguay, tiene propuestas de interés para todos los meses del año (Ministerio de Turismo, 2015): exposiciones de artistas plásticos nacionales que se presentan en diferentes espacios culturales (El MACA es una opción imperdible de apreciar a un artista contemporáneo en su propio espacio) (Atchugarri, 2023); fiestas étnicas, de producción, religiosas, folclóricas o de camaradería ocurren a lo largo y ancho del país durante todo el año reuniendo cientos de visitantes ya sea por identidad con el evento o como espacio de aprendizaje, conocimiento y por supuesto turismo; recitales musicales que hoy cuentan con infraestructura adecuada para albergar a miles de personas que vienen de la región a presenciar los conciertos; el teatro produciendo obras con un nivel internacional y que reciben en sus salas a turistas que en su estadía en el país aprovechan estas oportunidades. 

Antes de volver al verano, a mediados de primavera, más precisamente en octubre está la Noche de los Museos, con la recomendación especial de visitar el Museo del Carnaval, para ir calentando las lonjas y templando la voz, para que febrero les encuentre resonando nuevamente “boroctó chas chas…”. 

Referencias

Atchugarri, P. (marzo de 2023). MACA Museo de Arte Contemporáneo Atchugarry. Obtenido de https://macamuseo.org/museo: https://macamuseo.org/

Centro Nacional de Documentación Musical Lauro Ayestarán. (2013). La Música en el Uruguay por Lauro Ayestarán Vol II. Montevideo: CDM – Ministerio de Educación y Cultura.

Curiel, J. (2013). El Carnaval del Uruguay: historia de la fiesta popular uruguaya. Montevideo: Montevideo Capital Iberoamericana de la Cultura, 2013.

División Cultura IDM. (26 de 02 de 2015). Historia del Carnaval. Obtenido de Intendencia Departamental de Montevideo: https://montevideo.gub.uy/areas-tematicas/cultura-ytiempo-libre/carnaval-y-llamadas/historia-del-carnaval

Ministerio de Turismo. (2015). Guía de Fiestas Uruguayas. Montevideo. doi:ISBN 978-99748307-4-5

Museo      del     Carnaval.      (2019).      El     Carnaval      de      Montevideo.      Obtenido     de

https://www.museodelcarnaval.org/wp-content/uploads/2019/05/EL-Carnaval-deMontevideo-Museo-del-carnaval-2019.pdf:            https://www.museodelcarnaval.org/wpcontent/uploads/2019/05/EL-Carnaval-de-Montevideo-Museo-del-carnaval-2019.pdf


[1] El Carnaval uruguayo fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO el 7 de diciembre de 2021. Esta distinción reconoce la importancia cultural y la rica tradición del Carnaval en Uruguay, así como su papel en la promoción del diálogo intercultural, la creatividad y la cohesión social. La declaración resalta la relevancia global de esta festividad única, que refleja la diversidad cultural y el espíritu festivo del pueblo uruguayo.

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